Animales, flora y fauna de las Cataratas del Iguazú
El Parque Nacional Iguazú es una de las zonas con mayor biodiversidad de Argentina.

Animales de las Cataratas del Iguazú
La selva paranaense que rodea las Cataratas del Iguazú alberga una fauna extraordinaria. Muchas especies se pueden avistar directamente desde los circuitos y senderos del parque, sin necesidad de adentrarse en zonas restringidas.
Aves
El símbolo del Parque Nacional Iguazú es el vencejo de cascada. Esta ave atraviesa volando los intersticios de las columnas de agua y se posa sobre la pared rocosa húmeda, donde descansa y anida. Verla cruzar frente a la Garganta del Diablo es una de las imágenes más llamativas del parque.
En las pasarelas del Circuito Inferior es frecuente encontrar al tucán grande, una de las cinco especies de tucanes presentes en el parque. También se avistan martines pescadores, loros, benteveos y, con suerte, el yacutinga, una pava de monte amenazada de extinción y emblema de la selva misionera. El parque alberga además águilas selváticas que patrullan el dosel arbóreo.
Mamíferos
El animal más visible para los visitantes es el coatí, un mamífero de hocico alargado que recorre las pasarelas en grupos y se acerca con confianza a las personas. Conviene no alimentarlos: es una conducta desaconsejada por el parque.
En los senderos menos transitados habitan especies difíciles de ver pero presentes en el territorio del parque: el yaguareté (jaguar), el mayor felino de América del Sur y uno de los más amenazados; el ocelote y las tiricasy; el tapir, el mamífero terrestre más grande de Sudamérica; y el oso hormiguero gigante, que puede medir más de dos metros de largo.
Reptiles e insectos
Hacia el mediodía, en los tramos soleados de los senderos, es posible observar lagartijas del género Tropidurus trepando troncos, piedras y pasarelas. En los sectores de agua tranquila y ribera vive el yacaré overo, el único cocodrílido presente en la Argentina.
Las mariposas son uno de los atractivos más vistosos del parque. Muchas especies de tonos amarillos con manchas negras se concentran en charcos del camino para absorber las sales minerales del suelo. La diversidad de lepidópteros en el parque supera las 400 especies registradas.

Flora y vegetación de la selva misionera
El Parque Nacional Iguazú protege uno de los últimos remanentes significativos de Selva Paranaense en Argentina. La diversidad arbórea supera las 90 especies, con formaciones vegetales que varían según la proximidad al río y la disponibilidad de luz.
Árboles de ribera
En la orilla del río Iguazú y en las islas del delta crecen especies que requieren alta humedad: el curupay, el cupay, el laurel blanco, el aguay y el ingá. Entre ellos también florece el ceibo, cuya flor roja ha sido declarada flor nacional argentina.
Una rareza botánica de este sector es el bosque de cupay, formado por árboles de hojas caedizas que al brotar presentan un característico color cobrizo. Junto a él crecen los pastizales de Paspalum lilloi, una gramínea que coloniza las piedras del lecho del río y que solo se encuentra en esta región del país.
Árboles del dosel
Las especies más imponentes del parque pertenecen al dosel alto de la selva. El lapacho negro es uno de los más llamativos: a fines del invierno, antes de brotar sus hojas, se cubre por completo de flores rosadas. El lapacho amarillo y el ibirá pytá aportan flores amarillas al paisaje. Una variedad selvática del ceibo también crece aquí, con flores de tono rojo-anaranjado más intenso que la especie ribereña.
Selva de palmito y palo rosa
En ciertos sectores del parque se desarrolla una comunidad vegetal única: la selva de palmito y palo rosa. El palo rosa puede superar los 40 metros de altura y alcanzar los 2 metros de diámetro en su tronco. A su sombra y a la de otros árboles emergentes crecen los palmitos, palmeras esbeltas cuyo cogollo terminal es comestible pero cuya extracción provoca la muerte de la planta. Por eso su recolección está prohibida dentro del parque.
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